¿Cuán grande es el universo?

Imagínate esto: estás acampando con tu familia en una noche despejada. Al contemplar el cielo nocturno, sientes la inmensidad de miles de estrellas, tan brillantes que parecen al alcance de tu mano. Percibes tu propia pequeñez en el vasto esquema del universo, y tu mente divaga intentando comprender su magnitud. Si esta pregunta te ha quitado el sueño, aquí tenemos la respuesta.

Entonces, ¿qué tan grande es el universo?

Foto de un fenómeno cósmico en el cielo nocturno

Hubo un tiempo en que no era posible ofrecer una cifra concreta. Sin embargo, desde 1920, los astrónomos han compartido estimaciones sobre el tamaño del universo observable. Antes de adentrarnos en estas cifras, conjeturas y mediciones, algunas de ellas revisadas, es fundamental establecer ciertas premisas.

En primer lugar, el universo se encuentra en constante expansión. Por lo tanto, las mediciones actuales no serán precisas en el futuro. Asimismo, los científicos y astrónomos solo pueden proporcionar mediciones basadas en el universo observable o conocido, es decir, aquello que puede ser detectado a través de telescopios, ya sean terrestres o espaciales. Al igual que la expansión del universo, las dimensiones basadas en el universo observable tienen sus limitaciones.

En otras palabras, basándose en la investigación actual, las observaciones y las ecuaciones matemáticas, los expertos pueden estimar el tamaño del universo con considerable certeza. No obstante, siempre se debe considerar que estas cifras están influenciadas por la tasa de expansión del universo y las limitaciones de lo que es observable.

¿Cuál es la medida?

Foto de un fenómeno cósmico en el cielo nocturno

¡Un momento! Es importante señalar que no medimos distancias en el espacio en millas o kilómetros, como lo haríamos con la distancia entre Nueva York y Londres. En su lugar, utilizamos años luz para referirnos a la distancia entre dos cuerpos celestes. Las unidades de medida estándar serían imprácticas debido a las vastas separaciones entre los objetos en el espacio.

Literalmente, un año luz describe la distancia que un rayo de luz puede recorrer en un año. Para ayudar a cuantificar esta magnitud y comprender por qué los años luz son preferibles a las mediciones terrestres tradicionales, considere que un año luz equivale aproximadamente a 6 billones de millas. Si esta cifra le resulta abrumadora, ahora comprende por qué los astrónomos optan por los años luz en lugar de millas o kilómetros.

¿Existe una estimación?

Foto de un fenómeno cósmico en el cielo nocturno

Las estimaciones iniciales del tamaño de nuestro universo comenzaron con la medición de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. En 1920, el astrónomo estadounidense Harlow Shapley fue uno de los primeros expertos en intentar medirla, estimando un diámetro de 300.000 años luz. Sin embargo, se demostró que estaba considerablemente equivocado, ya que hoy en día la mayoría de los astrónomos concuerdan en que nuestra Vía Láctea tiene un diámetro de entre 100.000 y 150.000 años luz.

En perspectiva, sabemos que la Vía Láctea no es la única galaxia en nuestro universo, ni tampoco la más grande. Las estimaciones actuales sugieren que existen al menos 100 mil millones de galaxias en el universo observable. La galaxia más grande descubierta hasta la fecha es IC 1101, con un diámetro de 6 millones de años luz (aunque esta cifra es objeto de debate). Por lo tanto, si nuestro «pequeño» rincón del universo mide 100.000 años luz de ancho, y la galaxia más grande conocida tiene alrededor de 6 millones de años luz de diámetro, esto nos da una idea de que el universo observable es, de hecho, bastante inmenso.

¡Solo dinos cuán grande es el universo!

Foto de un fenómeno cósmico en el cielo nocturno

Las mediciones actuales sitúan el diámetro del universo observable en aproximadamente 93 mil millones de años luz. Para llegar a esta cifra, se emplean diversos métodos, entre los que destacan la medición de longitudes de onda de radio, las mediciones de paralaje, el ajuste de secuencia principal y el uso de variables cefeidas. Las longitudes de onda de radio son una excelente opción dentro de nuestro sistema solar, ya que permiten a los astrónomos medir el tiempo que tarda una onda de radio en rebotar en la superficie de un planeta o asteroide, traduciéndolo en una lectura precisa en años luz. Sin embargo, para cuerpos celestes más distantes en el universo, este método resulta impráctico.

Más allá de nuestro sistema solar, se prefiere la medición de paralaje. Este método se basa en comparar las distancias a un objeto a partir de mediciones tomadas desde múltiples ángulos. Requiere el uso de telescopios y satélites para calcular diversas lecturas de distancia a lo largo del tiempo, permitiendo a los científicos extrapolar posiciones precisas a partir de los datos. No obstante, más allá de los 100 años luz, incluso la medición de paralaje se vuelve ineficiente.

Para distancias aún mayores, el ajuste de la secuencia principal y las variables cefeidas son las herramientas de medición preferidas. El ajuste de la secuencia principal se fundamenta en la comprensión del brillo y el color de una estrella en relación con su edad para determinar su distancia. Por su parte, las variables cefeidas se basan en su «centelleo» o factor pulsante para determinar tanto su edad como su posición.

Entonces, ¿qué significa todo esto?

Foto de un fenómeno cósmico en el cielo nocturno

Si esta información no le ha provocado un dolor de cabeza, significa que, aunque los astrónomos y expertos poseen un vasto conocimiento sobre el tamaño general del universo, las cifras pueden variar a medida que nuestros métodos de análisis de datos mejoran. Y para el ciudadano común, basta con saber que el universo es inmenso, ¡y nosotros habitamos en un diminuto rincón de él!