Se reporta una extraña pulsación de rayos gamma de una nube de gas conectada a un agujero negro a 100 años luz de distancia

Una extraña pulsación cósmica recibida en rayos gamma y procedente de una nube de gas fue analizada por un equipo de astrónomos de DESY que colaboraron con el profesor Diego F. Torres del Instituto ICREA de Ciencias Espaciales (IEEC-CSIC). Según los investigadores, alimentando este latido cósmico irradiado con rayos gamma hay un agujero negro ubicado…

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Una extraña pulsación cósmica recibida en rayos gamma y procedente de una nube de gas fue analizada por un equipo de astrónomos de DESY que colaboraron con el profesor Diego F. Torres del Instituto ICREA de Ciencias Espaciales (IEEC-CSIC).

Según los investigadores, alimentando este latido cósmico irradiado con rayos gamma hay un agujero negro ubicado a unos 100 años luz de distancia de la nube de gas.

Para comprender los «latidos» de esta nube de gas, los investigadores analizaron
datos recogidos durante más de 10 años por el telescopio espacial Fermi de la NASA para analizar el sistema del que forma parte el citado agujero negro, catalogado como SS 433, que se encuentra a unos 15.000 años luz de distancia de nosotros.

El sistema está formado por una estrella gigante, con una masa de aproximadamente 30 veces la del Sol, y un agujero negro con una masa de 10-20 masas solares. Estos objetos se orbitan entre sí con un período orbital máximo de 13 días, pero el agujero negro está succionando materia de la estrella.

Este mismo material tiende a acumularse como una especie de disco de acreción antes de ser absorbido permanentemente por el agujero negro, explica Jian Li, investigador de DESY que dirigió el equipo de estudio.

Como ocurre con muchos agujeros negros, parte de la materia no es absorbida sino que sale a chorros, formando dos chorros que salen en direcciones opuestas al disco de acreción. Por lo general, esto se ve en los llamados quásares, que son agujeros negros muy grandes, del tipo supermasivo con millones de masas solares, que se encuentran en el centro de las galaxias y que disparan chorros a una distancia de decenas de miles de años luz. .

Aquí, sin embargo, nos encontramos ante una versión mucho más reducida, tanto que los mismos investigadores han llamado al «pequeño» agujero negro «microcuásar».
En este sistema el disco de acreción tiende a oscilar fuertemente y esto hace que los dos chorros giren en espiral en el espacio circundante sin formar una línea recta, como explica Torres.

Este sistema en particular emite una señal de rayos gamma con el mismo período que una emisión similar que proviene de una nube de gas ubicada a 100 años luz de distancia del sistema de agujeros negros más la estrella.

Los datos sugieren fuertemente que la emisión de rayos gamma de esta nube de gas está alimentada de alguna manera por el microcuásar, algo que los propios investigadores han calificado de inesperado y sorprendente.

Aún no está claro cómo un agujero negro a 100 años luz de distancia podría impulsar la pulsación de rayos gamma de una nube de gas, pero los investigadores creen que apuntan a los protones rápidos, los núcleos de los átomos de hidrógeno, que provienen de los extremos de los chorros del agujero negro.

Estos protones se inyectan en la nube donde golpean el gas y provocan la emisión de rayos gamma. Cada vez que el flujo de salida golpea la nube de gas, provoca una emisión de rayos gamma.