¿Por qué nos quemamos con el sol?

A nadie le gusta volver a casa después de un día relajado en la playa, tomar una ducha y acostarse en el sofá para descubrir que la mayor parte de su cuerpo es carmesí y doloroso al tacto. Todos sabemos que pasar tiempo al sol sin protección puede llevar a la temida quemadura de sol, pero exactamente cómo sucede es otra cuestión.

Los diferentes tipos de quemaduras

Es lógico pensar que el calor del sol y la sensación de ardor que le sigue tienen un claro vínculo. Sin embargo, no es el calor producido por el sol lo que causa las quemaduras solares. Las lesiones producidas por fuentes de calor externas, como cuando se toca la estufa o se pisa el asfalto caliente, se clasifican como quemaduras térmicas. Estas son diferentes de las quemaduras solares, que son causadas por la radiación térmica.

Si recuerda la biología de su escuela secundaria o la ciencia ficción de la noche, recordará que una de las principales vías de mutación genética es a través de la radiación. Sin embargo, a diferencia de nuestras epopeyas de ciencia ficción favoritas, la radiación no conduce a poderes sobrehumanos sino a daños en el ADN.

La radiación ultravioleta

La radiación ultravioleta (UV) del sol daña el ADN de las células de la piel. La función principal de los genes es sintetizar, o regular la síntesis de proteínas que sirven a una plétora de diferentes funciones en todo el cuerpo. Cuando el ADN de nuestra capa superficial de la piel (la epidermis) se daña, las células comienzan a proceder a controlar el daño, liberando prostaglandinas y citoquinas. Estas señales moleculares desencadenan la dilatación de los vasos sanguíneos y la inflamación en el lugar del daño.

Sin embargo, este proceso lleva tiempo, y es por esta razón que los efectos de las quemaduras solares no se instalan hasta cuatro o seis horas después de una exposición prolongada a la radiación UV.

Melanoma

Como probablemente ya sabe, las quemaduras de sol repetidas suponen un riesgo de desarrollar cáncer a través de mecanismos que son relativamente evidentes. Su cuerpo tiene salvaguardas contra los errores en la replicación del ADN que le protegen del cáncer cada vez que algo va mal en una célula. Sin embargo, el daño repetido del ADN aumenta la posibilidad de desarrollar una mutación que el cuerpo no puede detectar o combatir, y el cáncer se desarrolla en ella.

Aunque hay una variedad de diferentes tipos de cáncer de piel, uno de los más conocidos y prevalentes es el melanoma. El melanoma deriva su nombre del sitio de su origen: los melanocitos. Estas células de la piel son responsables de producir melanina, que le da a nuestra piel su color. Cuando son estimulados por la luz del sol, los melanocitos producen más melanina, dando como resultado ese siempre codiciado bronceado dorado. Sin embargo, cuando los melanocitos mutan debido al daño repetido del ADN, crecen sin control y se presentan como marcas en la piel, lunares y otras manchas que son en realidad los primeros signos de un tumor.

Identificación del melanoma

Con la detección temprana, la tasa de supervivencia del melanoma es del 98 por ciento. Es vital reconocer los signos tempranos en caso de que se experimente un crecimiento anormal de la piel. También vale la pena estar atento si pasas mucho tiempo al sol. Los «ABCDE» del melanoma son un neumónico para ayudar a identificar los síntomas de los crecimientos malignos de la piel:

  • Asimetría: Mientras que los lunares normales son redondos u ovulares, el melanoma es a menudo asimétrico.
  • Borde: El melanoma tiende a presentarse con bordes desiguales.
  • Color: siempre que un crecimiento de la piel, aparte de un grano o un quiste, tenga múltiples colores (como azul, rojo y blanco), es una señal peligrosa.
  • Diámetro: Siempre que un nuevo crecimiento de piel sea más grande que el tamaño de un borrador de lápiz, debe ver a un médico
  • Evolucionando: Los crecimientos de la piel que cambian con el tiempo en tamaño, color o forma deben ser evaluados por un médico.

Manténgase seguro

No hace falta decir que hay que usar un protector solar con un FPS adecuado y una cobertura de amplio espectro siempre que se prevea pasar una cantidad significativa de tiempo al sol. En caso de que no lo haya hecho, esté atento a las señales de advertencia antes mencionadas.