Un nuevo estudio revela que aferrarse a metas inalcanzables puede ser perjudicial para tu bienestar. Aprender a ajustar tus objetivos y saber cuándo renunciar es tan importante como la persistencia.
Estrés Elevado y Disminución del Bienestar
Frecuentemente, nos fijamos metas que, por diversas razones, se vuelven difíciles o imposibles de alcanzar. Aunque muchas investigaciones se han centrado en los efectos de la perseverancia, un nuevo estudio destaca la importancia de ajustar los objetivos para proteger nuestra salud mental y física.
Investigadores australianos analizaron 235 estudios con más de 1,400 resultados de disciplinas como psicología, salud y ciencias sociales, enfocándose en cómo las personas adaptan sus metas ante obstáculos.
El análisis, publicado en Nature Human Behaviour, reveló efectos negativos en quienes insisten en objetivos imposibles. Según el Dr. Hugh Riddell, «Esto puede resultar en mayor estrés, menor bienestar e incluso problemas de salud física.»
Perseverar en objetivos poco realistas incrementa el estrés y afecta la salud. Según investigaciones, soltar y adaptarse sería tan crucial como perseverar. © Deagreez, Adobe Stock
Por el contrario, abandonar objetivos inalcanzables se asoció con la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión. Establecer nuevas metas más razonables puede mejorar el bienestar y la satisfacción vital. «Soltar y, sobre todo, remotivarse con nuevos objetivos, permite recuperar un sentimiento de utilidad y bienestar», añade el Dr. Riddell.
Ajustar tus Objetivos es Clave
La rigidez o la obstinación pueden ser menos beneficiosas que la flexibilidad para la salud mental y física. Esta adaptabilidad implica estar dispuesto a modificar las metas para alinearlas mejor con las capacidades, recursos y el entorno.

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Ser más flexible y realista en los objetivos vitales promueve la resiliencia y no es un signo de debilidad, según los investigadores. Sin embargo, varios factores influyen en la propensión a soltar, remotivarse o adaptar las metas:
- Rasgos de personalidad.
- Estrategias de adaptación.
- Manejo del estrés.
- Apoyo social.
- Experiencias de la infancia.
«No existe una solución universal, ya que cada uno sigue un camino diferente y muchos elementos pueden influir en nuestro enfoque de los objetivos de vida», reconoce el Dr. Riddell. El próximo paso en la investigación es comprender mejor cuándo es mejor persistir o cambiar de rumbo.








