El COVID-19 se puede detectar ahora en tan solo 10-15 segundos con un nuevo dispositivo que detecta anticuerpos

La nueva prueba puede detectar anticuerpos contra el nuevo coronavirus a partir de una pequeña gota de sangre y también puede transmitir los resultados a un teléfono inteligente (crédito: Facultad de Ingeniería, Universidad Carnegie Mellon)

Detectar la presencia de anticuerpos contra el virus COVID-19 y, por lo tanto, comprender una posible infección que ya ha ocurrido, es posible en solo 10-15 segundos, según investigadores de la Universidad Carnegie Mellon. De hecho, los científicos han construido un dispositivo que se basa en una plataforma de biosensores hechos a su vez de nanomateriales capaces de detectar, en pocos segundos, los anticuerpos específicos del virus SARS-CoV-2. El mismo dispositivo se describe en detalle en un estudio que apareció en Advanced Materials.

El dispositivo puede identificar la presencia de la proteína de pico S1 y el dominio de unión al receptor (RBD) analizando una gota de sangre, incluso una muy pequeña (5 microlitros). Las concentraciones de anticuerpos que puede detectar también pueden ser muy bajas y pueden estar por debajo de un picomolar, es decir, 0,15 nanogramos por mililitro. La detección se realiza mediante una reacción electroquímica y el dispositivo puede enviar el resultado directamente a un dispositivo móvil, como un teléfono inteligente, prácticamente en tiempo real.

“Utilizamos los últimos avances en materiales y fabricación, como la impresión 3D de nanopartículas para crear un dispositivo que detecta rápidamente los anticuerpos COVID-19”, explica Rahul Panat, profesor de ingeniería mecánica de Carnegie que participa en el proyecto.

El secreto del dispositivo radica en unos electrodos micropilares muy pequeños, entre otras cosas también muy económicos e imprimibles con una impresora 3D, que funcionan sobre una superficie rugosa e irregular gracias a la cual se produce una reacción química potenciada porque los propios anticuerpos tienden a adherirse. a los antígenos recubiertos en el electrodo.

Los investigadores también afirman que el dispositivo tiene una tasa de error muy baja.
Una prueba como esta, portátil, económica y con partes imprimibles en 3D, podría ser un gran paso adelante para contrarrestar de manera más decisiva la propagación de COVID-19 y, en general, para el control de enfermedades infecciosas similares, incluso en aquellas áreas del mundo no solo en zonas muy elevadas apreciado por tales dispositivos.

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