Memorias no volátiles multiestado, el almacenamiento de datos del futuro para las computadoras neuromórficas

La necesidad de dispositivos de memoria que puedan ser cada vez más eficientes, no solo en términos de almacenamiento sino también en términos de eficiencia energética (se estima que hoy el 8% de la electricidad mundial es consumida por centros de datos y tecnologías en general de información digital), es cada vez más prensado.

No hay tecnología que ya sea un claro ganador y que será la tecnología clave en el futuro para resolver estos problemas.

Uno de ellos se refiere a la denominada «memoria multiestado». Esta es una tecnología muy prometedora para el almacenamiento de datos que permite que los datos se almacenen en no más de un bit (es decir, solo a través de 0 o 1). Al almacenar datos en más de un bit, la cantidad total de datos almacenados por unidad de área será mucho mayor.

Esta nueva memoria multiestado no volátil (NMSM) ofrece máxima eficiencia energética, no volatilidad de los datos, acceso rápido y bajo costo general.

Los científicos creen que este tipo de memoria puede ser útil sobre todo con respecto a los denominados ordenadores neuromórficos, es decir, aquellos ordenadores que, en su estructura, reflejan la estructura del cerebro humano. Este sería un régimen de computación diferente, inspirado en el cerebro y que podría hacer uso de memorias tipo NMSM que permiten, entre otras cosas, la computación analógica.

Un nuevo estudio, realizado por publicado en ACS Applied Materials and Interfaces, analiza las memorias NMSM y las compara con otros tipos de memoria de datos digitales que incluyen:

  • Memoria flash
  • memoria magnética de acceso aleatorio (MRAM)
  • memoria resistiva de acceso aleatorio (RRAM)
  • memoria ferroeléctrica de acceso aleatorio (FeRAM)
  • memoria de cambio de fase (PCM)

El estudio se centra en los avances recientes, así como en los desafíos futuros relacionados con la arquitectura de estos nuevos dispositivos de memoria.

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Riley Williamson

Estudié psicología y Español en Australia antes de trasladarme a España para completar una maestría y un doctorado en neurociencia. Al darme cuenta de que era mejor escribiendo sobre ciencia que haciendo investigación, trabajé durante un tiempo como oficial de prensa antes de pasar al periodismo científico.