Así es como las gaviotas saben cuándo queremos acercarnos a ellas

La investigadora Madeleine Goumas, del Centro de Ecología y Conservación del Penryn Campus en Exeter, Cornwall, realizó un descubrimiento interesante. El investigador descubrió que las gaviotas argénteas son capaces de identificar la dirección de la mirada de los seres humanos que se acercan para realizar la huida y salirse con la suya con la debida antelación.

Básicamente son capaces de entender cuando se les observa.

Los resultados de este estudio también explican cómo las propias gaviotas roban la comida a los humanos, incluso cuando la tienen en las manos: solo un momento de descuido mirando hacia otro lado para asegurarse de que la gaviota agarre la comida con el pico y se la lleve.

Esta es una característica que las propias gaviotas adquieren muy temprano ya que, en el transcurso de los experimentos llevados a cabo por los investigadores, los polluelos mostraron el mismo tipo de reacción a la dirección de la mirada humana.

Durante las pruebas realizadas por los investigadores, los sujetos humanos se acercan a la gaviota cambiando solo la dirección de sus ojos, por ejemplo mirando hacia abajo o hacia la gaviota.

Los investigadores obtuvieron la confirmación de que estas aves son capaces de prestar especial atención a la dirección del ojo humano para comprender no solo el enfoque del sujeto humano sino posiblemente también sus intenciones y atenciones.

Además, esta particularidad es válida tanto para los más pequeños como para los mayores, lo que sugiere, según la propia Goumas, que se trata de un talento que no se adquiere por el contacto cada vez más estrecho de las gaviotas con los seres humanos; tampoco es el resultado de interacciones negativas con las personas. Es básicamente una característica evolutiva adquirida después de milenios, de generación en generación.

Las pruebas se llevaron a cabo en 155 gaviotas, algunas que viven en asentamientos urbanos y otras que viven en asentamientos rurales. Entre otras cosas, los mismos investigadores confirman que las gaviotas rurales tenían más probabilidades de huir cuando se acercaban a los humanos que las gaviotas «ciudadanas», lo que sugiere que están menos acostumbradas a una relación cercana con los humanos. El estudio fue publicado en Animal Behavior.

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