Este lagarto vivió hace 130 millones de años, y es el más antiguo descubierto en América del Sur

Es el fósil más antiguo de un lagarto sudamericano descubierto en Brasil que identificó un equipo de investigadores del instituto brasileño FAPESP que publicó los resultados de su trabajo en Biología de las Comunicaciones.

Es una nueva especie de lagarto que vivió hace más de 130 millones de años cuyos restos fósiles se identificaron en la Formación Quiricó, ubicada en la zona norte del estado de Minas Gerais, cerca de la cuenca del río São Francisco.

Llamado Neokotus sanfranciscanus, es el lagarto más antiguo perteneciente al orden de squamata (Squamata), el mayor orden de reptiles que existe actualmente, nunca encontrado en América del Sur.

El análisis de este fósil muestra que estos lagartos estaban presentes en el continente al menos 20 millones de años antes de lo estimado previamente. El mismo descubrimiento sugiere que la distribución global de los squamata fue, durante esta era, mucho más amplia de lo que se pensaba.

Esta amplia distribución fue facilitada por el hecho de que aunque el supercontinente Pangea en ese momento ya no existía, los continentes aún estaban más cerca de lo que están hoy.

Neokotus sanfranciscanus era un pequeño lagarto de unos 10 cm de largo, según explica Max Langer, profesor del Departamento de Biología de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras Ribeirão Preto de la Universidad de Sao Paulo, uno de los autores del estudio.

Una de las características más interesantes de esta lagartija es la forma de las falanges unguales, los huesos terminales de las patas: en lugar de uñas o garras, las patas terminan con una falange plana, una característica que no se encuentra en ninguna otra lagartija.

Probablemente, como explicó Jonathas Bittencourt, el científico que dirigió el estudio, actualmente profesor en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), esta característica particular tuvo su utilidad en la locomoción.

Otra característica particular radica en la forma de los dientes que se jactaban de una base muy robusta que luego se estrechaba y curvaba hacia adentro, elevándose gradualmente hacia la punta. Según los investigadores, esta forma particular sirvió para capturar insectos de manera más eficiente.

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