Un hisopo impreso en 3D es capaz de detectar virus

Un nuevo tipo de almohadilla que se puede crear mediante la impresión en 3D, entre otras cosas utilizando materiales que no son demasiado caros, fue creado por un equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Nueva Jersey (NJIT). Entre otras cosas, el proyecto, que podría permitir a todo el mundo construir la almohadilla utilizando una impresora 3D estándar, se ha publicado en un sitio web y está disponible de forma gratuita para todo el mundo.

Como muchos científicos han dejado claro en varias ocasiones, hacer más pruebas es esencial para prevenir la propagación pandémica del virus COVID-19. Ese sistema, que permitiría producir hisopos de prueba directamente de quienes los necesitan, por ejemplo, de un hospital, lo que evitaría mil problemas, incluidos los relacionados con el transporte y la logística, podría ser de hecho la solución definitiva en lo que respecta a las pruebas.

«Lo estamos poniendo a disposición temporalmente a través de una licencia abierta para hacer frente a la escasez causada por la pandemia», explica John Federici, director del Laboratorio de Fabricación de Aditivos (AddLab) de NJIT, en el laboratorio que creó el dispositivo.

El hisopo tradicional está hecho de un palo de 17 cm de largo hecho de material sintético como el rayón o el dacrón. El palo sostiene el hisopo en un extremo. El hisopo toma la muestra de la nariz o la garganta y luego tiene que ser cortada, almacenada en una solución y luego analizada. La prueba real se hace usando trizol, un químico especial que puede recuperar el ARN del virus.

El hisopo creado por los científicos del AddLab está hecho en cambio por dos palos entrelazados como para formar una especie de pinzas. Este último sostiene el hisopo en uno de los dos extremos y apretando las «pinzas» se puede deslizar la muestra para depositar un frasco sin tener que manipularlo (véase también el vídeo que figura a continuación).

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«Nuestro hisopo libera la muestra sin necesidad de un par de tijeras para cortarla. Esto elimina un paso del proceso y una pieza del equipo, reduciendo así la posibilidad de contaminación y propagación del virus, al tiempo que se aceleran las pruebas», explica Samuel Gatley, otro técnico que trabaja para AddLab y que participó en el proyecto.

El buffer fue creado principalmente para detectar la infección por COVID-19, pero todavía puede ser utilizado para detectar otros patógenos.

 

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Valeria Riera Diez

Valeria Riera Diez es periodista científica independiente para Nanova . Estudió física de partículas en la UNAM . También le encanta correr.