Canadá se opone a la prohibición de la práctica «indefendible» de enviar residuos peligrosos a países en desarrollo

(Última Actualización: mayo 15, 2019)

VANCOUVER: una organización ambientalista, con sede en Seattle, está avergonzando a Canadá, por negarse a apoyar una prohibición del vertido de desechos peligrosos, en los países en desarrollo.

La enmienda propuesta, fortalecería un tratado internacional, llamado el Convenio de Basilea, que gobierna el movimiento global de desechos peligrosos. Canadá, signatario desde 1989, ha sido criticado en los últimos años, por, presuntamente, violar el tratado.

En 2013 y 2014, una empresa privada canadiense, envió 103 contenedores a Filipinas, etiquetándolos como plásticos para reciclar, a pesar de que también contenían desechos, como, por ejemplo, pañales. Durante años, el gobierno filipino ha estado pidiendo a Canadá que retire su basura, pudriéndose en un puerto, cerca de Manilla.

«La gente y el medio ambiente de Filipinas, fueron frustrados por dos gobiernos y un organismo intergubernamental, diseñado para prevenir y mitigar estos actos», dijo Jim Puckett, director ejecutivo de «Basel Action Network», una organización ambientalista, con sede en Seattle, y centrada en los residuos.

“Esto es lo que solo podemos llamar disfuncional. Y me vienen a la mente tres palabras: vergüenza para nosotros».

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Puckett hizo los comentarios en Ginebra, esta semana, durante una reunión entre las partes del Convenio de Basilea. Véase:

Canada will cover costs of bringing trash-filled containers home from the Philippines (Canadá cubrirá los costos de traer a casa contenedores llenos de basura de Filipinas)

How did 103 containers of Canada’s rotting garbage end up in the Philippines? (¿Cómo terminaron 103 contenedores de la basura podrida de Canadá en Filipinas?)

Canadian garbage rotting in Manila violates international law, experts say (Según los expertos, la descomposición de la basura canadiense en Manila viola el derecho internacional)

La disputa por la basura, llegó a un punto crítico, en abril, cuando el presidente filipino, Rodrigo Duterte, amenazó con «declarar la guerra». Canadá ha aceptado repatriar los 69 contenedores que aún no se han desechado.

Medio ambiente y cambio climático: Canadá aún no ha dicho a dónde irán los residuos, una vez que regresen, a través del Puerto de Vancouver, pero parece que el relleno sanitario, en Delta, B.C., tendría capacidad para ello, según el informe anual de 2018, del vertedero.

Sin embargo, durante los últimos cinco o seis años, Canadá «solo estaba hurgando en la convención», dijo Kathleen Ruff, una activista de derechos humanos desde hace mucho tiempo y fundadora del grupo de defensa «RightOnCanada.ca».

El Convenio de Basilea, requiere que sus signatarios soliciten permiso de otros países, antes de exportar desechos domésticos y peligrosos. El gobierno filipino, había prohibido las importaciones de residuos domésticos, pero a pesar de sus obligaciones, Canadá no comenzó a regular las exportaciones de residuos domésticos, hasta 2016.

El Gobierno de Canadá, no ha emprendido acciones legales, contra la empresa que exportó los residuos, porque no estaba infringiendo ninguna norma canadiense, en ese momento, dijo un portavoz de Medio Ambiente y Cambio Climático, de Canadá.

Canadá tampoco tuvo repercusiones en el Convenio de Basilea, dijo Puckett en una entrevista.

«Simplemente, plantea la pregunta, ¿por qué tenemos un tratado, si no podemos cumplirlo?», dijo.

Ruff está de acuerdo en que una aplicación más fuerte, es fundamental.

«Si somos serios con el medio ambiente y detenemos la destrucción del planeta, debemos comenzar a exigir consecuencias, medidas y cumplimiento», dijo.

Puckett reiteró los llamamientos, para que Canadá apoye una enmienda a la convención, que prohibiría, a los países desarrollados, arrojar desechos peligrosos, en los países en desarrollo.

«Todavía es un gran problema», dijo Puckett.

La enmienda ya ha sido apoyada por numerosos signatarios, incluida la Unión Europea, pero se necesita el apoyo de dos más, para que la «Enmienda de Prohibición», como se la conoce, entre en vigencia.

Caroline Thériault, subdirectora de comunicaciones de la ministra de Medio Ambiente, Catherine McKenna, dijo que Canadá retiró su apoyo a la «Enmienda de Prohibición», cuando se amplió, para prohibir la exportación de residuos peligrosos, para reciclaje y eliminación.

«Las operaciones de recuperación y reciclaje, ambientalmente racionales, incluso en los estados que no pertenecen a la «OCDE», pueden llevar a beneficios, tanto ambientales como económicos, y Canadá cree que el texto de la «Enmienda de Prohibición», podría mejorarse, para promover el reciclaje ambientalmente racional, en todos los países», dijo en un comunicado de correo electrónico.

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Ruff dijo, que «es indefendible enviar residuos a los países en desarrollo, ya que tienen menos capacidad que la que tenemos en los países industrializados y ricos, para reciclar los desechos o tratarlos adecuadamente».

«Cuando se den cuenta de que no pueden, simplemente, deshacerse de él, en los países en desarrollo, comenzarán a hacer esfuerzos, para no generar tanto desperdicio», dijo.

Si bien el futuro de la «Enmienda de Prohibición» sigue siendo una pregunta abierta, las partes del Convenio de Basilea, incluido Canadá, acordaron, el viernes, extender el tratado, para cubrir los residuos plásticos.

«Parece que, en este tema, Canadá no está en el lado equivocado de la historia», dijo Ruff.

Ainslie Cruickshank, autora del presente texto, es una reportera de Vancouver, que cubre el medio ambiente.

Texto accedido por gentileza de Kathleen Ruff. Traducido por Francisco Báez Baquet

 

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