El flash que cura el Alzheimer

Los síntomas de la enfermedad se reducen con la luz estroboscópica.

Última Actualización en: junio 5, 2018

Un destello es suficiente para retrasar la enfermedad de Alzheimer. Así lo demostraron los investigadores del MIT y del Georgia Institute of Technology, que publicaron detalles de sus experimentos en “Nature”.

Los científicos expusieron a un grupo de ratones que sufrían de Alzheimer a pulsos de luz intermitentes emitidos por una luz estroboscópica. Con 40 destellos por segundo de una frecuencia específica, los síntomas de la enfermedad se atenuaron, resultando en una reducción de las proteínas beta amiloides en el cerebro.

“Habíamos notado que las ondas cerebrales gamma en ratones con enfermedad de Alzheimer son más débiles, y esto desde las primeras etapas de la enfermedad: incluso antes de que la acumulación de placas amiloides y antes de que los ratones muestren problemas de memoria”, explica Annabelle Singer, profesora de ingeniería biomédica de la Universidad Georgia Tech de Atlanta y coautora del estudio, entrevistada por Repubblica.

“Esto nos ha llevado a asumir que el Alzheimer se desarrolla cuando las ondas gamma no hacen bien su trabajo. Así que intentamos estimularlos con pulsos de luz intermitentes. Y hemos entendido que a una frecuencia de 40 veces por segundo la luz tiene un efecto particular: puede inducir a las neuronas a enviar impulsos a esa misma frecuencia. Una especie de sincronización de neuronas obtenida gracias a la luz, que disminuye la producción de proteínas amiloides en el cerebro, según un mecanismo que todavía estamos investigando. Los destellos hacen que las células de la microglia eliminen más que su cantidad normal de proteína amiloide.

Sin embargo, la acción dual parece ser efectiva sólo en dos áreas del cerebro, la corteza visual y el hipocampo, un área fundamental para memorizar experiencias. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, el problema viene dado por el hecho de que las placas amiloides se forman en varias zonas del cerebro, desde la amígdala hasta los lóbulos frontal, parietal y temporal, hasta el tronco encefálico.

“Pensamos que al actuar sobre la resincronización de las ondas gamma, podríamos reducir la cantidad de proteínas amiloides incluso en partes del cerebro no asociadas con la vista y por lo tanto indiferentes a la terapia de luz. Lo que estamos buscando ahora es una manera de llegar a estas otras regiones de manera no invasiva”, explica el Dr. Singer.

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