El último rinoceronte blanco del norte que quedaba en el mundo murió

Tenía 45 años y los veterinarios se vieron obligados a aplicarle eutanasia debido a los graves problemas de salud que sufría. Su esperma almacenado para tratar de inseminar a sus dos compañeros ancianos

(Last Updated On: marzo 21, 2018)

El último macho de rinoceronte blanco del norte que queda en el mundo murió a la edad de 45 años: con la desaparición de Sudán, este es el nombre del animal que vivía en la reserva de Ol Pejeta Conservancy en Kenia, sólo hay dos ejemplares hembras de esta especie. El anuncio, informa la CNN, fue hecho por la ONG ambientalista internacional WildAid, según la cual Sudán fue reprimido después de que un equipo de veterinarios haya notado un deterioro significativo en su salud. Elodie Sampere, portavoz de la reserva, explicó que las muestras de esperma del animal fueron almacenadas con la esperanza de inseminar artificialmente uno de los dos rinocerontes femeninos restantes con éxito para intentar salvar a la especie de la extinción.

La última esperanza

Y la fertilización in vitro, y una madre sustituta, podría ser la única oportunidad de salvar a la especie de rinoceronte blanco del norte. En el desesperado intento también participará una empresa italiana, Avantea Cremona, junto con el Instituto IZW de Berlín y el Kenya Wildlife Service. El rinoceronte blanco del norte fue exterminado por cazadores furtivos entre los años setenta y ochenta en África Central, entre Uganda, la República Centroafricana, Sudán, Chad y la República Democrática del Congo. En 2009, sólo quedaban 4 ejemplares, dos machos y dos hembras, en el zoológico de Dvur Kralové en la República Checa. Los ejemplares fueron transferidos a la reserva keniana de Ol Pejeta ese año, con la esperanza de que se reprodujeran, pero sin éxito. Uno de los varones, Suni, murió en 2014, el otro, Sudán, murió ayer. Las dos hembras sobrevivientes son Najin (hermana de Sudán) y Fatu, hija de Najin, ambas incapaces de reproducirse naturalmente.

La intervención de Avantea y las otras, nunca probadas en rinocerontes, prevé la toma de óvulos de las dos hembras supervivientes, la fecundación de éstas con los espermatozoides congelados y la implantación de los óvulos fecundados en “madres sustitutas”. Se trata de hembras de rinocerontes blancos del sur, una especie similar que vive en Sudáfrica y de la que se han conservado unos 20.000 ejemplares. Para financiar la operación, Ol Pejeta y el zoológico Dvur Kralové organizaron una colecta de fondos.

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