La práctica regular de deportes es beneficiosa, pero algunos podrían tener efectos a largo plazo. Un reciente estudio neozelandés publicado en Springer Nature, revela una posible relación entre el rugby y un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
El Deporte y las Secuelas Invisibles en el Cerebro
Investigadores de la Universidad de Auckland analizaron datos de casi 13,000 ex jugadores de rugby que compitieron entre 1950 y 2000, comparándolos con 2.4 millones de hombres neozelandeses de la misma edad.
El estudio buscaba determinar si la práctica intensa del rugby tenía consecuencias a largo plazo en la salud cerebral.
Los resultados indicaron que los ex jugadores de rugby tienen un 22% más de riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como la demencia o la enfermedad de Alzheimer, en comparación con la población general.
Francesca Anns, autora principal del estudio, explica: «Concretamente, de cada 1,000 personas, 65 jugadores se vieron afectados en comparación con 52 en el resto de la población, lo que supone 13 casos adicionales por cada millar en el período estudiado«.
En el rugby, los riesgos para el cerebro varían. Según el estudio de la Universidad de Auckland, ciertas posiciones, como los defensas, están más expuestas a impactos repetidos, aumentando el riesgo de enfermedades neurodegenerativas a largo plazo. © karaboux, Adobe Stock
¿Por Qué Algunos Jugadores de Rugby Son Más Vulnerables?
No todos los jugadores tienen el mismo riesgo. El nivel de juego y la posición en el campo influyen en la probabilidad de desarrollar una enfermedad neurodegenerativa:
- Los jugadores profesionales e internacionales presentan un riesgo mayor que los jugadores aficionados.
- Los defensas, que participan en contactos rápidos e intensos, parecen ser más afectados que los atacantes.
El riesgo también aumenta con la duración de la carrera y el número de partidos jugados, sugiriendo una relación entre la exposición a los golpes y el daño cerebral.
Resultados Confirmados en Otros Deportes de Contacto
Estos hallazgos se suman a la evidencia de que los deportes de contacto pueden dejar secuelas invisibles en el cerebro.
En Escocia, el análisis de 31 cerebros de ex jugadores de rugby reveló que el 68% presentaba signos de encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad progresiva asociada a traumatismos repetidos.
Un estudio en Estados Unidos de 130 boxeadores y luchadores de MMA, publicado en Neurology, mostró alteraciones cerebrales y cognitivas progresivas, a menudo precursoras de la ETC.
Estas investigaciones indican que los impactos repetidos en la cabeza, incluso durante décadas, pueden debilitar el cerebro a largo plazo.
Ante estos datos, los investigadores recomiendan:
- Limitar los impactos en la cabeza durante los entrenamientos y partidos.
- Tomar en serio las conmociones cerebrales y darles seguimiento médico.
- Concienciar a los jugadores sobre los riesgos a largo plazo.
Se están implementando medidas como la reducción de la altura de los placajes, dispositivos para medir los impactos en jugadores de élite y formaciones específicas sobre la seguridad cerebral.
Este estudio abre una ventana a los efectos a largo plazo del rugby y los deportes de contacto. Al comprender cómo el cerebro reacciona a los golpes repetidos, se pueden desarrollar prácticas más seguras.








