El origen de la consciencia: cómo se volvieron conscientes los seres

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La conciencia es un concepto complejo y desconcertante que ha intrigado a filósofos y científicos durante siglos. Es la capacidad de percibir tanto nuestro entorno como nuestro estado interno, pero cuando se trata de definir qué es exactamente la conciencia, nos encontramos perdidos. Hoy, exploraremos la evolución de la conciencia y cómo puede haberse originado desde formas básicas hasta la intrincada conciencia que experimentamos hoy en día.

¿Que es la consciencia ?

La consciencia es un fenómeno complejo que ha sido objeto de estudio de filósofos, científicos y teólogos durante siglos. No hay una definición única de la consciencia, pero se suele describir como el estado de estar consciente de uno mismo y del entorno.

La consciencia tiene una serie de características, entre las que se incluyen:

  • Autoconsciencia: la capacidad de ser consciente de uno mismo como un ser individual.
  • Percepción: la capacidad de percibir el mundo a través de los sentidos.
  • Pensamiento: la capacidad de pensar, razonar y resolver problemas.
  • Sentimientos: la capacidad de experimentar emociones.
  • Voluntad: la capacidad de tomar decisiones y actuar según ellas.

La consciencia se ha estudiado desde diferentes perspectivas, entre las que se incluyen:

  • La perspectiva filosófica: la consciencia se ha considerado como un atributo fundamental de la mente, o como un epifenómeno que surge de la actividad cerebral.
  • La perspectiva científica: la consciencia se ha estudiado desde la perspectiva de la neurociencia, la psicología y la inteligencia artificial.
  • La perspectiva teológica: la consciencia se ha considerado como un regalo de Dios, o como una cualidad inherente a la naturaleza humana.

Aún no se sabe con certeza cómo surge la consciencia, ni cuáles son sus bases biológicas. Sin embargo, los científicos están realizando investigaciones para comprender mejor este complejo fenómeno.

En el caso de los humanos, la consciencia se desarrolla gradualmente a lo largo de la infancia. Los bebés recién nacidos tienen una consciencia rudimentaria, pero a medida que crecen, desarrollan una mayor capacidad de autoconsciencia, percepción, pensamiento, sentimientos y voluntad.

La consciencia es un fenómeno que nos permite experimentar el mundo de una manera única. Es lo que nos hace humanos, y lo que nos permite reflexionar sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea.

Orígenes de la consciencia

Para comprender los orígenes de la consciencia, empecemos por los objetos no vivos, como las piedras. Hay consenso en que las piedras no poseen conciencia, aunque algunos panpsiquistas sostienen que incluso los objetos inanimados podrían tener una vida interior. Sin embargo, como las piedras no muestran ningún comportamiento, es imposible probar o refutar esta afirmación.

Pasando a los seres vivos, un aspecto clave de la conciencia es la percepción del mundo. La conciencia evolucionó probablemente como un medio para que los individuos móviles localizaran fuentes de alimento. En las escalas más pequeñas de la vida, la conciencia no es necesaria para encontrar alimento. Por ejemplo, el Trichoplax adhaerens, uno de los animales más simples, se mueve aleatoriamente y pasa más tiempo donde hay comida. Sin embargo, no tiene una dirección específica ni conciencia de su entorno.

Obteniendo conciencia

El primer paso hacia la consciencia puede haberse producido cuando los individuos móviles empezaron a moverse en una dirección específica, hacia lo que les era beneficioso, como la comida, y alejándose de lo que les era perjudicial, como los depredadores. Un ejemplo de ello es la dugesia tigrina, un gusano que muestra diferentes comportamientos en función de su estado interno de hambre o saciedad. Tiene quimiorreceptores en la cabeza para detectar la dirección del rastro de comida y se mueve hacia él. Este gusano demuestra una forma básica de conciencia al ser consciente de su entorno y buscar comida activamente.

El siguiente paso en la evolución de la conciencia es añadir la percepción a distancia, como la vista. La vista proporciona una sensación de espacio y profundidad al mundo, permitiendo a los individuos tener un objetivo concreto a la vista. Con el desarrollo de dispositivos ópticos como los ojos, los individuos pueden ver un objetivo y centrarse en él. Sin embargo, incluso en esta fase, los individuos sólo pueden perseguir la comida cuando la ven. Para superar esta limitación, el siguiente paso lógico es crear una representación interna del mundo, que permita a los individuos visualizar alimentos que están fuera de su alcance sensorial. Esta representación interna permite a los individuos permanecer centrados en su objetivo y desear obtenerlo.

La memoria es otro aspecto crucial de la conciencia que permite a los individuos recordar y anticipar el futuro. Los animales con memoria pueden distraerse momentáneamente de su objetivo, pero volver rápidamente al camino previsto. Esta capacidad también demuestra un sentido básico del tiempo y la permanencia de los objetos, la comprensión de que las cosas siguen existiendo aunque no sean visibles. Esta capacidad cognitiva la poseen algunos mamíferos, aves y posiblemente otros animales.

El sentido del tiempo es un peldaño importante en la escala de la conciencia, ya que permite a los individuos mirar más allá del momento presente y anticipar el futuro. Por ejemplo, los pollos adultos pueden resistirse a comer una porción más pequeña de comida si esperan una recompensa mayor en el futuro. Esta gratificación retardada demuestra la capacidad de visualizar una recompensa que sólo existe en el futuro, un concepto que puede suponer un reto incluso para los adultos. Los arrendajos californianos llevan esta habilidad aún más lejos, escondiendo comida para recuperarla más tarde e incluso cambiando el escondite si sospechan que otros pájaros les están observando. Esto demuestra que entienden que otros individuos tienen su propia perspectiva y conciencia del mundo.

La capacidad de leer la mente, o de ponerse en el lugar de los demás, es esencial en niveles complejos de conciencia. Permite a los individuos superar a sus competidores o empatizar con los demás. El lenguaje desempeña un papel crucial en este aspecto de la conciencia, ya que nos permite construir hipótesis, hacer planes y comunicárselos a los demás. El lenguaje también nos permite pensar en nosotros mismos, en nuestro lugar en el universo e incluso en nuestra propia conciencia.


La conciencia probablemente surgió como una ventaja evolutiva para los seres vivos que se movían intencionadamente hacia el alimento, en comparación con aquellos que se movían al azar o permanecían estáticos. Aunque la conciencia humana se ha desarrollado para capacidades complejas como soñar y crear, todavía está muy enfocada en la alimentación, un reflejo de su origen. Entender su evolución nos ayuda a comprender nuestra propia conciencia y su desarrollo a lo largo del tiempo. A pesar de los avances, aún queda mucho por descubrir sobre los orígenes y la naturaleza de la conciencia.