Realmente puedes cambiar de personalidad. Veamos cómo

Este destacado experto en psicología argumenta que la personalidad está lejos de ser permanente y que realmente puedes cambiar de personalidad a través del tiempo. Veamos como usar ese conocimiento para cambiar tu vida y tu carrera.

Los líderes deben evolucionar constantemente para guiar a su equipo a través de cada etapa del ciclo de vida de un negocio. Parte de la importancia de la práctica de la creación de capacidad es que muchos de nosotros tendemos a pensar que cosas como nuestras capacidades intelectuales, la resistencia emocional y el enfoque son fijos. En realidad, podemos cambiar casi todo de nosotros mismos aplicando las acciones y el esfuerzo correctos.

El Dr. Benjamin Hardy, psicólogo organizacional y autor, presentó recientemente una investigación innovadora que sugiere que nuestras personalidades no son permanentes – a menudo podemos cambiarnos a nosotros mismos alterando nuestro entorno de la manera correcta.

«Debido a que la vida de las personas se vuelve altamente rutinaria, tanto en sus roles sociales como en sus ambientes, se empiezan a ver comportamientos y actitudes muy predecibles», dice Hardy.

«Esta es una de las razones fundamentales por las que la personalidad es vista como estable y predecible en el tiempo. No es que tu personalidad se vuelva estable en sí misma, sino que tus entornos rutinarios y tus roles sociales te encierran en patrones habituales».

Esta es una lección esencial para los líderes… tu personalidad no está fija, incluso si ya has pasado una edad que considerarías joven. Podemos mejorar nuestras personalidades buscando nuevos ambientes y experiencias.

El último libro de Hardy, Personality Isn’t Permanent, profundiza en este concepto en detalle. Aquí hay tres cosas clave que deberías probar si estás buscando hacer cambios:

Encuentra un nuevo «primero»

Concebimos las primeras décadas de nuestras vidas – nuestra infancia, adolescencia y los años 20 – como nuestros períodos de aprendizaje fundamentales. Es entonces cuando pasamos por toda nuestra educación formal y obtenemos la experiencia de la carrera temprana que da forma a gran parte de nuestra vida profesional. Puede ser común pensar que no podemos aprender tan efectivamente cuando crecemos, pero Hardy plantea que realmente dejamos de aprender porque dejamos de probar cosas nuevas o de exponernos a nuevos entornos.

«Cuando una persona llega a los 30 años, deja de tener tantas primeras experiencias», dice Hardy. «En algún momento, nos establecemos. Dejamos de involucrarnos en nuevos roles y nuevas situaciones que sacan a relucir nuevos y diferentes lados de nosotros.»

En nuestras jóvenes vidas, experimentamos una enorme cantidad de «primeras», que van desde experiencias sociales a oportunidades de aprendizaje y oportunidades de vivir en nuevas ciudades o países. Absorber estas nuevas experiencias es crucial para asegurarnos de que seguimos expandiendo nuestras mentes y cambiando nuestras personalidades para mejor.

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Teniendo esto en cuenta, me gustaría reiterar un consejo que comparto en mi propio libro Elevate: Haz algo para cambiar tu rutina. Esto puede ser pequeño, como leer un libro sobre un tema que nunca has explorado, o más grande, como planear un viaje a un país extranjero.

Cambie su entorno profesional

Aprender cosas nuevas y explorar diferentes lugares son un gran punto de partida para cambiar su personalidad para mejor, pero también debería considerar hacer cambios sustanciales en su entorno profesional.

Esto puede manifestarse de varias maneras. Si eres un líder exitoso, tal vez te gustaría compartir tus conocimientos con otros entrenando, escribiendo o hablando. Este tipo de trabajo te sacará de tus responsabilidades profesionales normales, te expondrá a nueva información y te conectará con personas que comparten tu interés en ayudar a otros a mejorar.

Estos cambios profesionales también pueden ser de menor escala. Podrías considerar unirte a una junta asesora de un negocio o una organización sin fines de lucro, para exponerte a nuevas ideas y trabajar en un ambiente profesional diferente. Cualquier cosa que te empuje fuera de los límites de tu vida laboral normal puede asegurarte que sigas creciendo y cambiando para mejor.

Desafía tu autoconcepto

En Personality Isn’t Permanent, Hardy discute un fascinante estudio de la psicóloga de Harvard, la Dra. Ellen Langer. En 1981, Langer y su equipo de estudiantes graduados seleccionaron un grupo de hombres de 70 años y los ubicaron en un ambiente modelado para parecerse a los años 50, con características como un televisor en blanco y negro, muebles de mediados de siglo y revistas de la época.

Como explica Hardy, «El objetivo del estudio no era que estos hombres vivieran en el pasado. El objetivo era provocar que sus mentes y cuerpos exhibieran las respuestas energéticas y biológicas de una persona mucho más joven».

Funcionó. Los sujetos mostraron una mejoría mensurable en la vista, el oído, la memoria y la resistencia. La lección es que a menudo la forma en que nos concebimos a nosotros mismos – nuestro autoconcepto – impacta en nuestra fisiología y psicología.

Como señala Hardy, una de las principales razones por las que dejamos de aprender y crecer es que no nos empujamos a nosotros mismos fuera de nuestra experiencia.

Si quieres cambiarte a ti mismo para mejorar, empieza por reflexionar sobre quién eres en tu núcleo y qué te satisface. Desafiando tu sentido del yo, puedes crear un camino para mejorar.

Como nos muestra Hardy, nuestras personalidades no son permanentes. Persiguiendo nuevas experiencias y desafiándonos a nosotros mismos, cada uno de nosotros puede construir la capacidad de cambiar y mejorar. Es decir, si queremos.

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