La ciencia revela que el bienestar es una habilidad

El bienestar es algo difícil de definir y sin embargo todos tenemos una comprensión de lo que es. Se deriva de cómo te sientes sobre ti mismo y tu vida, si las cosas van bien, y cómo te enfrentas al estrés. El bienestar cambia con el tiempo y está influenciado por todos los aspectos de nuestras vidas, desde las amistades íntimas hasta el sentimiento de pertenencia y el sentido de propósito.

El neurocientífico Richard J. Davidson, fundador del Centro para Mentes Saludables, es uno de los principales expertos del mundo en el impacto de las prácticas contemplativas, como la meditación mindfulness, en el cerebro. Dice que el bienestar no es una «cosa» estática, sino un conjunto de habilidades que podemos practicar y fortalecer, como aprender a tocar un instrumento musical o a andar en bicicleta.

El bienestar no es fundamentalmente diferente de aprender a tocar el violonchelo. Si uno practica las habilidades del bienestar, uno mejorará en ello.

Las investigaciones revelan que hay cuatro áreas de entrenamiento mental que pueden mejorar significativamente su bienestar: Resistencia, perspectiva, conciencia y generosidad. «Cada una de estas cuatro está enraizada en los circuitos neuronales, y cada uno de estos circuitos neuronales exhibe plasticidad», explica Davidson. «Así que sabemos que si ejercitamos estos circuitos, se fortalecerán».

Es fácil estar contento cuando las cosas van bien, pero ¿qué pasa cuando nos enfrentamos a dificultades? Nunca olvidaré el momento en que mi madre me dijo que tenía cáncer de mama. Es en tiempos como estos que necesitamos una base fuerte de bienestar para sostenernos.

Practicar estas cuatro habilidades puede proporcionar la clave para un cambio duradero y un mayor bienestar.

Construir la resistencia

La resistencia, o la rapidez con que nos recuperamos de la adversidad, influye en la cantidad de emoción negativa que experimentamos. Mi madre era una doctora que cuidaba de otras personas, la que mantenía unida a nuestra familia, y fue un shock reconocer su vulnerabilidad.

Cuanto más resistentes podamos entrenarnos para ser, mejor será nuestro bienestar.

Algunas personas se recuperan lentamente de un examen fallido o de la pérdida de un trabajo, mientras que otras son capaces de recuperarse más fácilmente de la adversidad.

Sabemos que los individuos que muestran una recuperación más rápida en ciertos circuitos neuronales clave tienen mayores niveles de bienestar. Están protegidos de muchas maneras de las consecuencias adversas de las hondas y flechas de la vida.

Una de las formas que Davidson ha encontrado para mejorar su capacidad de recuperación es la práctica regular de la meditación mindfulness. Lleva tiempo alterar estos circuitos cerebrales específicos y se necesitan muchas horas de práctica antes de ver un cambio real. «No es algo que vaya a suceder rápidamente», dice. «Pero esta perspicacia todavía puede motivarnos e inspirarnos para seguir meditando.»

Mirando nuestra perspectiva

Ya sea saboreando el último bocado de pastel de chocolate o disfrutando de unas vacaciones familiares, una perspectiva positiva de la vida aumenta nuestro bienestar. «Utilizo la perspectiva para referirme a la capacidad de ver lo positivo en los demás», dice Davidson. «La capacidad de saborear experiencias positivas, la capacidad de ver a otro ser humano como un ser humano que tiene una bondad básica innata».

Incluso las personas que sufren de depresión muestran una activación en el circuito cerebral que subyace a la perspectiva, pero en ellos, no dura, es muy transitoria.

Aquí, a diferencia de la resistencia, la investigación indica que simples prácticas de bondad amorosa y meditación de compasión pueden alterar este circuito rápidamente, después de una muy, muy modesta dosis de práctica.

No podía quitarle el cáncer a mi madre, pero podía estar ahí para ella, pasar el tiempo cogiéndole la mano e ir a dar largos paseos juntos por la playa. Saboreé cada momento que pasé con ella porque no sabía cuánto tiempo duraría.

Un estudio reciente de Healthy Minds descubrió que el entrenamiento en compasión durante 30 minutos al día durante dos semanas no sólo provocaba cambios en el cerebro sino que también hacía más probable que las personas fueran amables y ayudaran a los demás.

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Cultivando la conciencia

Cuando nos centramos realmente en lo que hacemos, y nuestras mentes no están vagando, nos sentimos mejor con nosotros mismos.

Tener una perspectiva positiva ayuda a conectar nuestros cerebros para un mayor bienestar.

Los investigadores de Harvard realizaron un estudio usando una aplicación, Track Your Happiness, que hacía tres preguntas a la gente:

  1. ¿Qué estás haciendo ahora mismo?
  2. ¿Dónde está tu mente en este momento? ¿Está enfocada en lo que estás haciendo, o está enfocada en otra parte?
  3. ¿Cuán feliz o infeliz eres en este momento?

Y encontraron que el 47% de las veces la gente no prestaba atención.

¿Puedes imaginar un mundo en el que ese número baje un poco, incluso un 5%? Imagina el impacto que eso podría tener en la productividad, en aparecer, en estar presente con otra persona y escuchar profundamente.

Para evitar caer en el miedo a perder a mi madre, usé la atención una y otra vez para volver al momento presente, para estar simplemente presente con ella y escuchar profundamente con el corazón abierto.

El filósofo y psicólogo William James, autor de The Principles of Psychology, dice que la habilidad de traer de vuelta una mente errante repetidamente es la raíz del juicio, el carácter y la voluntad. La atención nos lleva de vuelta al momento presente y profundiza nuestra conexión con nosotros mismos y con los demás.

Los efectos de la generosidad

Cuando actuamos generosamente al ofrecernos como voluntarios en un refugio para indigentes o al hacer un cumplido a alguien, nos hacemos más felices en nosotros mismos. La capacidad de empatizar, expresar gratitud y comportarse con compasión hacia los demás son habilidades que no sólo se pueden aprender, sino que también pueden hacernos sentir felices.

Hay ahora una plétora de datos que muestran que cuando los individuos se involucran en un comportamiento generoso y altruista, en realidad activan circuitos en el cerebro que son clave para fomentar el bienestar.

Fue tan conmovedor ver como mi madre, que había pasado toda su vida cuidando de los demás, estaba rodeada de sus amigos y familiares, que aparecían con comida y flores, y la llevaban cada semana al tratamiento.

La generosidad hacia los demás es una habilidad que puede ser reforzada, y nos hace sentir felices.

Davidson explica que estos circuitos se activan de una manera más duradera que la forma en que respondemos a otros incentivos positivos, como ganar un juego o un premio. No estamos creando algo nuevo cuando nos involucramos en prácticas que cultivan la bondad, sino simplemente desarrollando nuestra capacidad de compasión. Davidson dice:

Lo que estamos haciendo es reconocer, fortalecer y alimentar una cualidad que estaba ahí desde el principio.

Darle forma a nuestro cerebro…

Davidson dice que nuestros cerebros se forman constantemente de forma consciente o inconsciente, la mayoría de las veces sin darse cuenta. La ciencia detrás del bienestar como una habilidad hace posible «un mundo más amable, más sabio y más compasivo». Lo que sabemos sobre la neuroplasticidad nos da el poder de moldear nuestras mentes con intención.

Tenemos la oportunidad de asumir más responsabilidad en la formación intencional de nuestras propias mentes y a través de ello, podemos dar forma a nuestros cerebros de manera que permita fortalecer estos cuatro componentes fundamentales del bienestar. De esa manera, podemos asumir la responsabilidad de nuestras propias mentes.

Me alegra decir que mi madre se recuperó de su cáncer de mama y este año celebra 10 años en remisión. El cáncer de mama la hizo reevaluar su vida; dejó de trabajar tanto y ahora pasa más tiempo en las clases de arte y en el jardín. Dice que su cáncer vino con un regalo oculto que le dio permiso para practicar el autocuidado.

Al entrenar nuestro cerebro, podemos crear vías neuronales para el bienestar, especialmente cuando nos enfrentamos a la adversidad. Como dice Davidson, «La felicidad y el bienestar se consideran mejor como habilidades». Sólo tenemos que seguir practicando.

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Amelia Santos

Investigador asociado: temas biocombustibles, nanomateriales, Olimpiadas Nacionales de Química.