Así es como los camarones mantis suavizan los violentos golpes de sus apéndices

Al analizar especímenes de camarón mantis, los científicos de la Universidad de California en Irvine han realizado interesantes descubrimientos, en primer lugar confirmando la fuerte resistencia que estos animales marinos pueden presumir con respecto a sus «pinchazos en los dedos». Estos son dos apéndices en forma de martillo que estos animales usan para golpear y…

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Al analizar especímenes de camarón mantis, los científicos de la Universidad de California en Irvine han realizado interesantes descubrimientos, en primer lugar confirmando la fuerte resistencia que estos animales marinos pueden presumir con respecto a sus «pinchazos en los dedos».

Estos son dos apéndices en forma de martillo que estos animales usan para golpear y matar a sus presas. Con sus puños de «puños» a velocidades superiores a los 80 km / h, los camarones mantis son capaces de matar incluso a las presas más resistentes pero al mismo tiempo no sufren ningún daño.

Las propiedades del material con el que están fabricados estos apéndices podrían resultar de interés precisamente en el contexto de la ciencia de los materiales y en aplicaciones como las del sector de la automoción y del aeroespacial.

Los investigadores examinaron la arquitectura de estos apéndices a nanoescala utilizando microscopios potentes, centrándose principalmente en los componentes de la capa superficial. Señalaron que la superficie de estos apéndices está hecha de nanopartículas bicontinuas en forma de esfera hechas de nanocristales orgánicos e inorgánicos entrelazados.

Los inorgánicos son mescristalinos, apilados unos encima de otros como si fueran piezas de Lego. Estas estructuras particulares pueden romperse durante impactos de alta velocidad, lo que disminuye en gran medida las consecuencias del impacto en sí en todo el apéndice.

Durante los impactos más lentos, por otro lado, entra en acción la estructura de nanocristales orgánicos que tiende a deformarse como una especie de malvavisco y luego se recupera tan pronto como termina la fase de impacto, como explica David Kisailus, un comprometido profesor de ciencia de materiales en el estudio.

Estas estructuras, hechas de materiales orgánicos blandos e inorgánicos rígidos, “imparten impresionantes propiedades de amortiguación al recubrimiento sin comprometer la rigidez”, una combinación que no se ve en ningún material actualmente desarrollado con ninguna tecnología.

Ahora que los científicos han hecho estos descubrimientos, esperan poder imitar estas estructuras naturales en el laboratorio para crear materiales de resistencia similar combinados con la flexibilidad necesaria para amortiguar los golpes.